El proyecto

Usos y utilidad del proyecto

Un jardín público no es solo un lugar bonito: es un equipamiento cultural, educativo y social. Estos son los usos que proponemos.

Un jardín japonés en Santiago tendría sentido como obra estética por sí sola, pero adquiere otro alcance cuando se piensa como infraestructura cultural. Estos son los cuatro usos que proponemos articular desde el principio.

Educativo

Visitas guiadas para centros escolares, talleres de botánica y composición paisajística, programas de iniciación a la cultura japonesa. El jardín como aula al aire libre, accesible a todos los niveles formativos.

Terapéutico

Hay literatura clínica consistente sobre el efecto de los entornos naturales contemplativos en personas mayores, en pacientes oncológicos y en procesos de duelo. Aspiramos a colaborar con centros de salud y residencias para abrir esos usos de forma regular.

Turismo cultural

Un recurso de calidad para quienes llegan a Santiago caminando, especialmente para los peregrinos del Kumano Kodō dual. El jardín ampliaría la oferta cultural de la ciudad sin competir con sus equipamientos patrimoniales.

Dinamización social

Programa estable de eventos — ceremonia del té, cine al aire libre, conciertos discretos, lecturas, clases de ikebana — gestionado en colaboración con tejido asociativo local. Un espacio que se reactiva con cada estación.

Sostenibilidad

Queremos que la utilidad del jardín no dependa de una sola fuente. Un proyecto sano combina apoyo institucional, financiación cultural, colaboración con empresas y mecenazgo ciudadano. Trabajamos para diseñar un modelo que sea viable a largo plazo y que mantenga el acceso gratuito al jardín como principio.