Cinco dimensiones · 04

Un jardín de unión

Entre España y Japón, entre generaciones, entre ciudadanía y administración. Un puente construido alrededor de un mismo paisaje.

Los proyectos públicos sólidos son aquellos en los que se reconocen muchas comunidades distintas. Pensamos el jardín explícitamente como espacio de unión — con cuatro ejes que conviene nombrar.

España y Japón

Existe ya una relación cultural significativa entre Japón y la península Ibérica, presente desde finales del siglo XVI. En las últimas décadas se ha consolidado a través de hermanamientos urbanos, asociaciones culturales y proyectos académicos. Santiago y Kumano están unidos formalmente por su condición compartida de rutas de peregrinación reconocidas por la UNESCO. Un jardín japonés en Santiago es un gesto de hospitalidad que da forma física a ese vínculo.

Generaciones

Un jardín público bien diseñado funciona simultáneamente para una abuela que busca un banco a la sombra, para un grupo de adolescentes que necesita un sitio donde estar sin consumir, y para un niño que descubre una salamandra. La capacidad de servir a edades muy distintas, sin que ninguna excluya a otra, es uno de los criterios con los que medir su éxito.

Ciudadanía y administración

Un proyecto de esta naturaleza solo prospera con apoyo institucional estable y, a la vez, con participación ciudadana real. Buscamos un modelo de gobernanza mixto, en el que vecinos, asociaciones y especialistas tengan voz formal, y en el que la administración garantice continuidad, calidad técnica y acceso público gratuito.

Tradición y ciudad contemporánea

No queremos un parque temático. Queremos un jardín fiel a una tradición milenaria pero útil a una ciudad del siglo XXI — con sus ritmos, sus diversidades, su Camino, su universidad, sus crisis y sus alegrías. El reto técnico y poético del proyecto está precisamente en esa costura: respetar la práctica japonesa sin transplantarla literalmente, y al mismo tiempo evitar el «estilo japonés» superficial.